Camino de Santiago

Caminante no hay camino

Hacía mucho tiempo que no publicaba nada en este blog. Los últimos meses, por no decir año, he estado tan ocupado con proyectos profesionales que cuando no estaba trabajando me ha costado sacar hueco y motivación para poder retomar estas publicaciones, a pesar de que me resulta algo necesario para seguir recordando lo que es verdaderamente importante.

Ahora que ya he podido parar y desconectar por un par de semanas, y ahora que he vuelto a recorrer caminos con mi buen amigo Seva, espero poder retomar también este blog al menos mensualmente.

Por un lado para recuperar historias de mi viaje por Asia de hace un año, la experiencia en Ear Care Nepal y el objetivo de volver allí quizás el próximo año, y por otro lado, abriendo una ventana a otras historias y otras personas que también hacen camino al andar y que consiguen llegar muy lejos con muy poco.

Es mi tercer verano realizando el Camino de Santiago, de nuevo con mi buen amigo/casi hermano Seva. Esta vez retomando las partes del camino del norte que no habíamos hecho el año pasado. Euskadi y Asturias.

Caminantes
Caminantes

A pesar de la falta de sitios en los albergues, especialmente en Euskadi, y la poca consideración de muchos de los hospitaleros, la experiencia ha vuelto a ser fantástica.

Ensalasandia

Desde dormir en la calle a pasar una tarde en el hospital de Oviedo, que nos lloviese con un sol radiante tumbados en la playa de Vega, disfrutar de un cachopo en Gijón o de unas ensaladas caseras sobre la cáscara de una sandia.

Y volver a pisar Galicia, la calma de Lugo, su muralla, y degustar de nuevo su pulpo en Casa Aurora. Y todo eso disfrutando de cada momento, como buenos amigos, compartiendo bromas, anhelos y discusiones lingüísticas o políticas.

Me parece que lo mejor del camino es la capacidad que tiene para colocarnos a todos los que lo hacemos en una misma situación, con unas mismas reglas mínimas y unos mismos derechos. Da igual de donde seas, de donde vengas, tu edad o condición, lo que tengas o lo que sepas.

Etapa Zarautz – Deba

El camino nos dirige la mirada a pequeños objetivos cada día. Algo tan sencillo como caminar por la naturaleza, llegar a otro lugar donde encontrar simplemente cobijo para poder asearte, lavar tu ropa, comer y dormir a cubierto. Y reconfortarse con la compañía de otras personas o poder refugiarte en tu propio silencio y soledad si es lo que quieres.

Durante ese trayecto puede ocurrir de todo y puedes encontrarte con gente, en su mayoría, interesante y que te puede enseñar algo. Otros prefieren mantenerse más apartados, quizás buscando esa soledad.

Y personalmente me encanta la amalgama de procedencias. Un crisol de idiomas y culturas que ayuda a abrir la mente y ver lo grande que es el mundo y lo pequeños que somos nosotros.

Tuvimos la ocasión de conocer a gente como Clement, un ciclista francés que lleva ya meses pedaleando por distintas regiones de europa y norteamérica, curioso y explorador por naturaleza, que para donde le apetece y duerme donde le apetece con su pequeña tienda.

También a una cooperante eslovena de Médicos sin Fronteras, con un largo recorrido a sus pies y muchas historias, y que nos enseñó la palabra más malsonante en idioma natal «Tristo kosmatih medvedov«. Y a una eslovaca con quien compartimos cena y algunas canciones y a otro viajero empedernido de Hernani, ya prejubilado, a quien le chifla el submarinismo, y que conoce muy bien toda latinoamérica y el sudeste asiático.

También pasamos un día y compartimos refugio a la intemperie en Vega, un pequeño y precioso pueblo asturiano en el que no conseguimos sitio en albergue. Allí nos juntamos con Sara, una italiana cooperante que buscaba espacio y tiempo para reflexionar, Mikel, ilustrador y músico de Hernani, y Jason, director de arte en Vitoria.

noche estrellada en Vega

Junto con Axel, nuevo compañero de camino y profesor de música de Álcala de Henares, que ha dado clases en Alsacia y ha recorrido mucha de la geografía marroquí, y Seva, improvisamos un pequeño festival de eurovisión con la guitarra que llevamos a cuestas. Y Aurelié, una normanda que ha recorrido varios caminos y que se había unido al grupo ya desde Markina. Ha sido una gran suerte el encontraros y conoceros.

Aurelié es experta financiera y cooperante también a través de su proyecto «Mille et un sourires d enfants«. Una ONG local que ha trabajado con el gobierno de Togo para poder dar apoyo educativo enseñando francés y otras materias en las escuelas, además de proveer materiales.

Fue una noche bonita esa de Vega. A pesar del viento y algo de sirimiri, o de lo incómodo de dormir en la hierba o el pavimento, me quedo con esas canciones y con poder ver el cielo claro y repleto de estrellas.

Y tuvimos otras más en Villahormes, Isla, Colunga, Gijón, Lugo (con una cena y jam session improvisadas con mi hermano y su amigo Cesar), en Markina, Deba o Zarautz donde compartimos cena con una pareja de noruegos y donde disfrutamos del amanecer llegando a Getaria.

O de la familia asturiana, y su gata adoptada kika, en su parador «La Casina del Fresnu» que para el año que viene se convertirá oficialmente en albergue. Un sitio precioso, donde poder descansar a mitad de camino, reponer fuerzas, y disfrutar de las vistas y de la compañía.

Y que decir de una pareja francesa, Roger y Christiane y, superando los 60 años y con mucho aguante para terminar todas las etapas y para llevar juntos ya cerca de 40 años. Y Elsa, otra francesa con espíritu español a la que le corre el flamenco por las venas y que se siente como en casa cuando visita a su familia de intercambio de Soria.

Y dos amigas alemanas, profesoras de español, haciendo su camino número 11 junto con sus hijos. Fue un placer conoceros, Sonja.

Me quedan las ganas de haber podido caminar también con Rauliño, nuestro colega valenciano del camino del año pasado que también lo repite estos días, o de haber visitado a algunos amigos en Asturias y a la familia en Galicia pero los cambios del itinerario no dieron para más.

Seva y Axel continúan todavía camino hasta donde les lleven las ganas de seguir encontrando buena gente y buenos lugares para el descanso. Y se les unirá su primo Kiriv en Lisboa.

Se acaba de terminar el camino para mí y estoy convencido de que no va a ser el último.

A varios de vosotros os veré muy pronto y ya estoy contando los días. A otros espero veros próximamente también.

Gracias por hacer del camino una experiencia tan buena, otra vez.

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